La Data

MENDOZA

IMPSA…

Matías Kulfas denunció que Impsa «sufre por el internismo» y apuntó contra el kirchnerismo.

El exministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, ratificó en su carta de renuncia las durísimas críticas a Cristina Kirchner y a los funcionarios del área energética que le responden. Y, en su texto de 14 carillas, le dedicó un párrafo específico a la situación de Impsa y los problemas que la empresa mendocina «sufre por el internismo del equipo de la Subsecretaría de Energía Eléctrica».

Ese cuestionamiento es compartido por funcionarios del Gobierno provincial, que por el momento prefieren evitar las críticas públicas. Aunque, por lo bajo, coinciden plenamente con la opinión de Kulfas, que fue una figura clave en el salvataje estatal de Impsa.

En su carta de renuncia presentada al presidente Alberto Fernández, el exministro destacó que «Impsa estaba a punto de cerrar definitivamente» pero que su gestión logró «salvar a la empresa».

También dijo que «en un hecho inédito, pudimos estatizarla sin generar ningún litigio en el CIADI, sin poner un solo peso del Estado ni a los acreedores ni a los antiguos accionistas». Y resaltó el trabajo realizado con la administración de Rodolfo Suarez: «Todos los recursos que pusimos fueron directamente a la caja de la empresa para su capitalización. Y, por si esto fuera poco, lo hicimos integrando en el capital y en la gestión de la empresa al gobierno de la provincia de Mendoza, mostrando otro ejemplo de que es posible trabajar seriamente buscando consensos también con otras fuerzas políticas», afirmó Kulfas.

Luego festejó que «hoy IMPSA está de pie, con nuevos negocios, tendrá anuncios importantes para realizar próximamente». Y, sobre el cierre de sus consideraciones, blanqueó que la empresa mendocina «sufre por el internismo del equipo de la Subsecretaría de Energía Eléctrica, que tiene parados numerosos proyectos de energías renovables de interés para varias provincias y de la incomprensible demora en ejecutar obras hidroeléctricas necesarias para el país».

Kulfas y dos de sus colaboradores cercanos (Marcelo Kloster y María de los Ángeles Apólito) forman parte del directorio de Impsa. La renuncia del exministro provocará, seguramente, la salida de su equipo, lo que sumará más incertidumbre a la nueva estructura de la empresa mientras el Gobierno nacional defina a los reemplazantes.

Antes de la «estatización» de Impsa, Kulfas fue clave también para auxiliarla en plena crisis: fue la primera beneficiara del Programa de Asistencia a Empresas Estratégicas en proceso de Reestructuración de Pasivos, lo que le permitió a la empresa mendocina recibir una asistencia económica mensual, no reembolsable. Así las cosas, desde diciembre de 2020 y durante cuatro meses, el Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación pagó el 75 % de los salarios de la firma.

Contra quién apuntó Kulfas

La Subsecretaría de Energía Eléctrica es conducida por Federico Basualdo, uno de los referentes en materia energética del kirchnerismo duro. Si bien en la escala jerárquica debe responderle al ministro de Economía, Martín Guzmán, en la práctica solo da explicaciones a Cristina Kirchner.

A fines de abril del año pasado, en medio de las discusiones internas por los aumentos de las tarifas eléctricas, Guzmán le pidió la renuncia a Basualdo. Sin embargo, sostenido por la vicepresidenta, el funcionario se mantiene en el cargo hasta la actualidad.

El hombre cercano al Instituto Patria que logró sobrevivir al pedido de renuncia es el encargado de velar por la política tarifaria que impulsa el kirchnerismo. En tal sentido, siempre pregonó mantener las facturas de electricidad y gas congeladas. En la vereda de enfrente, Guzmán y Kulfas advertían constantemente sobre el peligroso incremento del gasto en subsidios energéticos.

Kulfas, en su carta, se refirió justamente al «desquiciado sistema de subsidios a la energía que rige en nuestro país desde hace dos décadas, el cual tiene un enorme costo fiscal, es socialmente injusto, centralista, anti federal y pro rico».

«Como peronista me avergüenza cada día que pasa en el que el Estado argentino subsidia la energía de hogares acomodados de la ciudad de Buenos Aires o la zona norte del gran Buenos Aires, hogares que no necesitan, no solicitan ni valoran esos subsidios. Era imprescindible racionalizar este sistema, realizando adecuaciones tarifarias que tuvieran en cuenta la crisis de ingresos de los hogares, pero dotándola de progresividad distributiva. Lejos de ellos, el equipo de la Secretaría de Energía, que se fuera desplegando desde los entes reguladores, no hizo más que alimentar este sistema nefasto de subsidios», destacó el exministro.

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